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Cómo estás?, tenía muchas ganas de que leas estas cositas simples. Sabés? sólo se trata de cambiar el mundo, de a un hombre por vez.

sábado, 21 de agosto de 2010

Una flor de una trompada


¿Cómo hacía Gandhi? ¿La Madre Teresa hasta cuanto contaba, antes de gritar?¿Martin Luther King nunca le tiró una trompada a nadie?, cada vez más seguido me pregunto algo por el estilo, tengo presente siempre la imagen de Jesús rompiendo los puestos de los comerciantes fuera del templo y con eso me siento un poco menos malo, pero muchas veces siento ganas de pegar una trompada, de gritar muy fuerte que lo que veo es una injusticia.
Para los que no lo saben, yo vivo en Lugano, en el Conjunto Urbano Gral. Savio también llamado Lugano I y II, el edificio en el que vivo es la Torre 1, sinceramente yo creí al venir a vivir, hace once años, que era pura fama lo que contaban de este edificio, con el correr de los días me di cuenta que la fama, en este caso no es puro cuento, si bien existen algunas normas de respeto mutuo (códigos), sinceramente vivir aquí se torna difícil, sobre todo si uno quiere ser un buen tipo, la gente no entiende nunca las normas de convivencia, vivir en un edificio es muy difícil, si uno no piensa en el prójimo.
La arista más preocupante de todas las que se presentan en mi cotidianidad, es la de la violencia, en el ámbito de los adolescentes y Jóvenes de hasta 25 años, ojo no es que la violencia se acaba a esa edad, el fin lo encuentra en la cárcel, la droga que vació sus futuros o los hijos que reclaman comida. Diariamente se observan hechos violentos, hace once años que vivo acá y no llamo hechos violentos a una pequeña pelea de adolescentes, desde mi ventana he visto como vecinos míos, roban armados a muchachos que vienen o se dirigen a trabajar, he llamado más de mil veces a la policía, pero JAMAS han venido, he visto romper vidrios de colectivos para que los choferes frenen y los roban, he visto.... tantas cosas he visto y veo. Más de una vez he sentido ese calor interno a la altura del pecho que me impulsa a reaccionar, a gritar, a intervenir para que ese hecho no suceda, pero pienso en ese segundo en mi hijo, en mi esposa, en la camioneta que me dan el mi trabajo para cumplir con mis tareas y siento miedo, sí MIEDO a esa represalia que podría llegar de cualquier manera, ojo al segundo me digo pero si a este borrego le meto un sopapo y lo siento de .... pero no, lo guapos se acabaron junto con la invención de la bala, y armas hay muchas en mi edificio.
En esos instantes, mi cabeza me lleva de viaje por mil y una ideas y me cruza por mil episodios vividos, mi mente me dice que soy un cobarde que no intervine, que ahora alguien la está pasando mal porque yo no intervine, es mi mente la que antes me hizo parar pensando en mis afectos, es esa mente que atenta siempre contra mi felicidad la que me pone ante esas disyuntivas, ojo el corazón siempre va hacia delante nunca dejo de sentir ese ardor por reaccionar.
Siempre pienso en por qué pasa esto, no busco los culpables, trato de entender que sienten esos muchachos (ojo no hago diferencia de géneros, chicos y chicas), qué los lleva a actuar así. La vida para ellos es dura sin dudas, pero la violencia no puede aliviar el alma, no podemos buscar atenuantes, la sociedad tiene un sector muy importante trastocado. No podemos argumentar que el hambre, que la soledad ni que la ausencia del estado, NO, basta!! tenemos que darnos cuenta que así no va más, asumamos el rol de cambiadores del mundo que tuvimos en nuestra adolescencia e intentemos cambiar las cosas, no vivamos presos del miedo, sirvamos de ejemplo, porque si esto pasa en mi barrio, seguro pasa cerca del tuyo. Hoy la violencia es moda, dentro del círculo de muchos jóvenes y adolescentes, existen códigos violentos, hoy es popular el que tiene ese berretín carcelario, el vocabulario actual de muchos jóvenes tiene origen en las cárceles, hoy está bien ofender a los demás, está bien no respetar, no tener autoridades, está bien visto por los amigos que el más popular del grupo sea el más violento, "el que más se la banca", muchos problemas se solucionan por vía de la violencia.
Ojo yo esto lo veo a diario, pero no por televisión, lo veo a metros mío, casi lo rozo todos los días. Tratemos, lo tenemos que lograr, de sacar una flor de una trompada, saquemos un beso de un empujón, busquemos con nuestras palabras llegar al corazón, como si fueran balas las que lanza nuestro alma.
Pacifiquemos a nuestros jóvenes, busquemos llevarles más seguido un ejemplo de Paz, dominemos nuestras reacciones, pero no las guardemos. Si respetamos, debemos ser respetados, hagamos correr esa idea. Que nuestros hijos sean el mensaje. Yo por lo pronto hablo con los chicos de mi edificio, siempre con la paz que ellos necesitan encontrar en su interlocutor, ojo creo que aún no he tenido ninguna victoria, pero todo es cuestión de tiempo.
Gracias.
PAZ.
Nos estamos viendo.

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