Hola Hermano ¿Cómo estás?.
Entonces me llené el alma de optimismo, cargue el tanque del alma con la mejor de las naftas y comencé a imaginar un mundo mejor, una cura rápida del virus y pensaba que mis nietos tendrían otro mundo, un mundo por el que yo, desde acá, intento trabajar.
Pero... las cosas no fueron tan buenas como yo esperaba, el mundo no se reseteó, el mundo amplificó sus maldades, la gente sacó a relucir sus peores facetas, el mudo vió venir un contagio masivo en los países más industrializados, los líderes poderosos, priorizaron el desarrollo económico por sobre la salud de su pueblo, los políticos usaron los números de la Pandemia para llevar agua para sus molinos, molinos que por supuesto no generan harina para el pan popular, sino para la mesa de ellos mismos, los jóvenes priorizaron el salir a juntarse con otros y tomar alcohol, antes que la salud de sus mayores. Sabes hermano, he llorado mucho en este tiempo, me he desilusionado mucho, porque todo esto tiene que ver con que escuchamos la cachetada y no notamos las caricias, lo más grave es que yo por día veo miles de caricias, por día veo como 105 personas luchan para ganarle a la pandemia, veo como 105 personas desinfectan las habitaciones de los enfermos de CoVid, para que el virus no avance, sabés veo 105 héroes que tienen como única armadura un barbijo y una antiparra, una capa de entretela y nada más. Esa gente es la que salva al mundo, esa gente es la que deja familia de lado para trabajar y arriesgar su vida por unos mangos, que cómo esta la vida, sólo sirven para sobrevivir. Pero estos Superhéroes vienen todos los días y pelean una batalla contra un bicho de morondanga que se hace el piola y anda matando gente, sabés hermanito esto me hace sentir bien.
Esto demuestra que el mundo debe cambiar y puede, pero commo decía Facundo cabral la cachetada suena más que las caricias, y entonces empiezo a buscar que pasa que en los diarios no cuentan esto, que pasa que pararon los aplausos para el personal esencial, que pasa que las sonrisas debajo de los barbijos ya no se valoran..., pasa el periodismo, pasan los medios, pasa que la cachetada además de sonar más fuerte, vende más diarios.
El mundo debió cambiar, pero la necesidad de vender, la necesidad de saciar la voracidad económica, triunfó, por ahora porque no podemos permitir que el mundo no cambie, no podemos permitir que no nazca en nosotros el HOMBRE NUEVO, tenemos que salir a contarle al mundo que hay gente que se arriesga por todos, que hay héroes anónimos que luchan para que todo esto pare, hay héroes que acarician y nuestro trabajo es enfrentar a los notificadores de lo malo y amplificar el sonido de las caricias.
NO PUEDE SER QUE NOS CALLEN LAS CARICIAS!!
No nos dejemos dejar de pensar en el otro, no debemos permitir que la EMPATIA se borre de nuestro ser, sembremos empatía para que cambie el mundo, cuidemos al otro para que el círculo virtuoso cierre, para que todos nos cuidemos entre todos.
Puta Madre es tan fácil, si yo te cuido a vos y vos cuidas a otro en algún momento alguien me va a cuidar a mí.
El mundo debió cambiar a los agoreros del mal, nosotros debemos seguir pregonando con el ejemplo.
HERMANO ANDA TRANQUILO YO TE CUIDO.
CHAU NOS ESTAMOS VIENDO.
PAZ.

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